Aceite de Argan, un gran desconocido.

Aceite de Argan, un gran desconocido.

El aceite de argán es  perfecto para el cuidado de la cara, el pelo, las uñas y el cuerpo, ya que está compuesto hasta un 80% por ácidos grasos esenciales. Avalado por siglos de tradición, en la actualidad, la investigación científica nos ha mostrado los increíbles beneficios que tiene para nuestro cabello y piel.

Composición:

Ácidos grasos esenciales:

  • - Ácido oleico: 45%
  • - Ácido linoleico (Vitamina F): 35%
  • - Ácido alf-linoléico: 15%
  • - Ácido gamma-linolénico (3 %),
  • - Ácido araquidónico (1%);

- Contiene grandes cantidades de Vitamina E (unos 700 mg/kg), casi tres veces más que el aceite de oliva por ejemplo, carotenoides de los que un 50% son betacarotenos, precursores de la vitamina A, fitoesteroles (D-7steroles).

Por otra parte, el aceite de argán es rico en escualeno (320 mg/litro), un lípido cuya estructura es similar a los aceites naturales de nuestra piel y cuya concentración suele ser débil en el reino vegetal si lo comparamos con el aceite de oliva, de almendra o de colza. Los beneficios son elasticidad, suavidad y luminosidad de la piel. 

El aceite de argán tiene la más alta concentración de ácidos grasos esenciales y ácidos linoleicos en asociación natural. Los ácidos grasos insaturados esenciales, es decir aquellos  que el organismo no puede sintetizar por sí solo y deben obtenerse de un aporte externo (dieta o cosméticos), son nutrientes vitales para la regeneración de tejidos. Por otra parte, al oxigenar la piel, el aceite de argán favorece la restauración de la capa hidrolipídica y de las células cutáneas cuyo tenor en nutrientes incrementa considerablemente.

Como tratamiento capilar, te dará brillo y resistencia en cabellos secos, apagados y quebradizos. ¿Por qué? Por su contenido en lupeol que favorece la generación de queratinocitos, las células que producen la keratina, principal componente de la epidermis, uñas y cabellos.